
Supongamos que estamos completamente seguros de que la Tierra está siendo visitada por seres de otros planetas. En ese caso, no debería sorprendernos que esos seres nos investiguen, que sobrevuelen nuestras ciudades recaudando información sobre nuestras costumbres, sobre nuestras instituciones y sobre nuestra forma de vida. Pero si nuestras actividades cotidianas son desarrolladas sobre la superficie, entonces ¿por qué hubo avistamientos de OVNIS sumergiéndose en el océano? ¿Acaso están escondiéndose de nosotros? ¿O es que en realidad les interesa otra cosa?
Estas preguntas nos llevan a muchas otras: ¿Qué es lo que puede resultarles más importante que el análisis de los seres humanos? ¿Qué es lo que buscan en las profundidades y que no pueden encontrar sobre la plataforma terrestre?
Por increíble que parezca, las respuestas a estos interrogantes podrían encontrarse en una profecía realizada varios años atrás, más precisamente en 1938, y que dice lo siguiente: "Los mares serán invadidos por los seres de otros mundos que llegarán en sus barquillas anfibias. Llevarán de la Tierra, para Ganímedes y su gemelo Europa, algas, allá se precisa como alimentación. Carecen de grandes mares. Llegarán".
Según esta predicción los extraterrestres estarían extrayendo algas de nuestras aguas para utilizarlas como alimento. Pero, ¿por qué deberíamos tomar como verdadera esta teoría? Básicamente porque fue escrita por Benjamín Solari Parravicini, un artista plástico argentino nacido en 1889 que pudo presagiar hechos como la muerte de Mussolini, la aparición de los satélites artificiales y la creación de la bomba atómica varios años antes de que ocurrieran. Incluso presagió la caída de las Torres Gemelas en 1939 mediante un dibujo bajo el cual escribió: "La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces".Volviendo a la primera predicción expuesta, antes de seguir creo conveniente analizar los aspectos más importantes de ella. En primer lugar se mencionan ciertas “barquillas anfibias” que evidentemente hacen referencia a lo que en la actualidad se conoce con el nombre de OSNIS, es decir objetos sumergibles no identificados que tienen la capacidad tanto de desplazarse bajo el agua como de volar por los cielos a gran velocidad (vehículos bastante difíciles de imaginar en 1938).
En segundo lugar está el tema de las algas: ¿Acaso es una locura que se las pueda utilizar como alimento? Para nada. De hecho, en los últimos años se ha visto un incremento en el aprovechamiento de las algas en el campo de la tecnología de alimentos, ya que un gran número de especies son comestibles, son ricas en clorofila, carbohidratos y proteínas, así como se destaca su contenido de potasio, sodio, azufre, calcio y magnesio. También son buena fuente de hierro, manganeso, cobre , zinc y cobalto. Por otro lado, algunas algas son buena fuente de yodo, así que países como Noruega, Japón y Francia explotan este recurso marino para comercializarlo. Por más que no se las consuma en la mayor parte de nuestro planeta, las algas podrían ser una excelente fuente de vitaminas para los seres humanos, lo cual demuestra que fácilmente podrían formar parte de la alimentación de seres extraterrestres.
Ahora bien, ¿es posible que los OVNIS u OSNIS estén llevando algas de la Tierra hacia Ganímedes y Europa? Por su puesto que sí, ya que según las investigaciones recientes, éstas dos lunas de Júpiter están cubiertas por una capa de hielo bajo la cual se cree que deben existir océanos de agua líquida. Pero si esto apenas se ha descubierto recientemente, entonces… ¿Cómo lo sabía Parravicini en 1938? Esta es otra prueba de que realmente podía ver el futuro.Lo que es aún más interesante es que una investigación más exhaustiva podría indicar que la profecía de Parravicini se está cumpliendo actualmente, y para ello basta con prestar atención a algunos de los casos más famosos de avistamiento de OSNIS:
* Los libros de historia nos han enseñado que el almirante Cristóbal Colón arribó a tierras americanas el 12 de octubre de 1492. Sin embargo, hay algunos datos que suelen obviar pues tal vez no sean de gran interés para los historiadores como sí los son para los ufólogos. En la bitácora del primer viaje de Colón aparecen dos anotaciones que pudieran asociarse con avistamientos de OSNIS. La primera de ellas es la del sábado 15 de septiembre de 1492 y la segunda anotación data del jueves 11 de octubre del mismo año, poco antes de visualizar tierra. Lo curioso es que estos avistamientos ocurrieron en lo que en la época se conocía como el temible Mar de los Sargazos y que actualmente es la zona asociada con el Triángulo de las Bermudas. Pero exactamente… ¿qué es un sargazo? Ni más ni menos que un tipo de alga que abunda en esa región.
* Al sur de Japón hay una zona que es conocida como el Triángulo del Dragón, famoso por las desapariciones de barcos y aviones, así como por ser un lugar en que fueron avistados muchos OSNIS. Justamente esa región coincide con uno de los países del mundo en que las algas son utilizadas con frecuencia en la alimentación cotidiana, debido a que las aguas de Japón cuentan con una gran cantidad de algas comestibles.
* En los últimos años ha habido muchos reportes de OSNIS sumergiéndose y emergiendo del canal de Santa Catalina: La noche del 14 de junio de 1992 se produjo un aluvión de avistamientos cuando durante casi dos minutos las aguas del Pacífico se iluminaron y emergieron en formación varios objetos voladores con forma de disco. Estos artefactos surgieron del océano en un silencio casi absoluto y según los testigos, se quedaron un momento flotando antes de salir disparados al espacio. Este suceso de 1992 fue el segundo en menos de tres años en Los Ángeles, ya que la mañana del 7 de febrero de 1989, algunas personas vieron cómo un aparato oscuro y alargado emergía del Pacífico. Durante unos segundos el OSNI permaneció sobre la superficie antes de expulsar una docena de pequeños objetos que se movían a gran velocidad. Sesenta segundos más tarde el aparato se volvió a sumergir, se dirigió hacia el canal de Santa Catalina y luego desapareció. Lo curioso es que el fondo de las aguas en las que se encuentran las Channel Islands of California es uno de los más abruptos del mundo. Valles y cañones submarinos corren debajo del océano, formando abismos que llegan a superar los 3 kilómetros de profundidad. Es decir que esta es una buena zona en la que cualquier vehículo submarino podría ocultarse sin ser detectado. Además las Channel Islands cuentan con una de las biosferas marinas más ricas del mundo, la cual incluye abundante fitoplancton.
* Durante tres semanas, la marina noruega, con la ayuda de buques y aviones de la OTAN, buscó a un misterioso OSNI que fue repetidamente localizado y perdido en el fiordo de Sogne. El 23 de noviembre de 1972 un gran objeto oscuro fue visto desplazándose bajo la superficie en el fiordo de Luster, un ramal del fiordo principal, mientras más o menos al mismo tiempo en el fiordo de Aurlands, otro ramal, un barco de guerra seguía a un submarino con el sonar. Esa noche, se vieron seis cohetes rojos que eran disparados desde las profundidades del mar mientras que muy cerca de allí, en un pico inaccesible que domina el fiordo de Aurlands, se observaban destellos rojos y verdes. El 24 de noviembre las fuerzas combinadas realizaron un ataque concertado con cargas de profundidad. El único resultado fue la aparición de una poderosa y desconocida fuente de interferencias que interrumpió completamente las comunicaciones e inutilizó todos los aparatos de radar y de sonar. El 27 de noviembre, un comunicado de las autoridades noruegas afirmaba que el submarino misterioso se había marchado, sin ser visto ni identificado. Noruega es justamente otro de los países en donde casualmente florecen extensos bosques de algas submarinas.
* Una cacería de OSNIS similar a la de Noruega ocurrió en febrero de 1960 en el Golfo Nuevo, Chubut, donde la marina argentina persiguió durante dos semanas a dos objetos submarinos no identificados cuya velocidad y su capacidad de maniobra dejó asombradas a las autoridades. Ocho meses antes, en el puerto de Buenos Aires, las autoridades navales ya habían tenido problemas con un OSNI grande, veloz y muy maniobrable que tenía forma de pez y color plateado. En la Patagonia argentina hay algas como la “Porphyra columbina” y la “Durvillaea Antarctica”, que forma grandes praderas en la costa Atlántica, a tal punto que muchas provincias patagónicas están evaluando la posibilidad del desarrollo de su acuicultura como alternativa económica.
* En Nueva Escocia, Canadá, en la noche del 4 de octubre de 1967, en la remota localidad de Shag Harbour, docenas de testigos, pilotos aéreos, pescadores, adolescentes y agentes de la policía, observaron lo que parecía ser una nave extraterrestre suspendida sobre la superficie del agua. Algunos testigos declararon haber visto y oído al OSNI sumergirse en las aguas frente a la costa. Las autoridades canadienses enviaron a la Marina, la Guardia Costera y a la policía y, tras una investigación, declararon que no había ningún indicio de nada sospechoso. Sin embargo, se sabe que los buzos que intentaron rastrear el OSNI casi no habían podido ver nada bajo el agua porque la zona estaba repleta de algas.
¿Será simple casualidad? ¿O es que Parravicini tenía razón?


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